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Vivir, sobrevivir, soñar y volar

Cuando el alma se ausenta es para observar desde la distancia el problema, intentar solucionarlo y seguir mejorando cada día.

Cuando por motivos ajenos o propios estamos en un estado de estrés, ansiedad o principio de depresión, es cuando sucede el fenómeno que determina la gente de a pie «estar ausente».

Para mi es un proceso en el que observo la situación, valoro las opciones que tengo para mejorar y actúo, pero en ese proceso mi mente y mi cuerpo son dos distintos, dos mitades de mi; mi cuerpo sobreviviendo y resistiendo y mi alma preparando la estrategia para ganar, levantarme y seguir caminando.

Yo soy de esas personas testarudas pero espiritual, pienso que cada persona tiene su camino, una guía que seguir cambiando pequeñas cosas, nosotros nacemos con una misión, esa es mi humilde opinión, en la vida pasa lo que tiene que pasar.

Durante el camino de la vida nos vamos a encontrar ocasiones que nos harán realmente felices, en los que sentiremos que todos nuestros sueños se pueden hacer realidad y es verdad, todo es posible. Pero también nos encontramos todos los obstáculos que se interponen entre nosotros y nuestras metas.

Hay algunos casos, escasos, en los que los obstáculos son de menor intensidad o menor relevancia, pero en su medida todo lo que queremos cuesta, hay que pagar con una moneda de cambio, ya sea trabajar mucho, estudiar, pensar, hacer ejercicio, comer sano…Pero todos tenemos algún problema que resolver o mejorar.

Todos estos problemas son los que te generan un estado mental ansioso. No hay una formula mágica para solventar estos obstáculos, sólo se constante con tus metas, levantarte después de cada caída, intentarlo, intentarlo e intentarlo…hay gente que son de opiniones que sino sale es porque no tiene que ser, y tienen razón a veces nos obcecamos con objetivos que no están hechos para ti.

A veces es duro porque en el camino tienes que dejar muchas cosas, tu infancia, tu juventud, seres queridos, tus sueños, etapas… es difícil decir adiós a cosas que de verdad te han importado o te han hecho feliz, pero para seguir ese sendero debes pasar por fases, despedirte de momentos y guardarlos en lo más profundo del corazón y dar la bienvenida a muchos momentos. Es cierto que la vida es como en los vídeo juegos, las primeras pantallas son mas sencillas y divertidas; pero con el paso del juego cada vez se complica más y más, tienes que repetir la pantalla… y así es como logras pasar el juego de la vida.

Lo que de verdad me ha ayudado a superar esos baches es el apoyo de mis seres queridos, creer en mi (aunque ha sido muy difícil, muy difícil esta parte, debido por supuesto a una baja autoestima, falta de seguridad pero también cansa darte con la misma pared una y otra vez sin conseguir resultados), ser consciente de mis necesidades y de mis posibilidades y soñar. Sobretodo SOÑAR, ilusionarte, es el motor de la existencia.

De vuelta…

Buscando respuestas en el fondo de la botella, rodead@ de miles de personas, pero te sientes sol@. Miradas pérdidas entre flashes y música, sintiendo el vacío mas intenso, pero sigues sintiendo.

Soñando vivir otras vidas inalcanzables, haciéndote preguntas de las cuales no quieres respuesta, dudando de ti, dudando del mundo. Influenciad@ por un mundo no real y al que nunca llegarás.

Lloras frente al mar, para disimular tus lágrimas, escondiendo tristeza detrás de sonrisas forzadas, ocultando tu podrido interior con una capa de esmalte color esperanza.

La perfección no existe, pero el mundo no deja de mostrarte que sí, a través de filtros, retoques y Photoshop, a través de publicaciones, vidas que quieren que veamos expuestas.

Complejos, baja autoestima, sueños inalcanzables, deseos perdidos, metas difuminadas, fotos en blanco y negro, criticas, egocentrismo, apariencias, poca personalidad… Bienvenidos al mundo.

La última del año

Hoy es un día para hacer balance de todo lo que hemos hecho este año 2021, todo lo que pudimos hacer, todas las acciones que este año no hemos podido realizar o todos los sueños que no se han podido hacer realidad.

Estos últimos meses hemos estado condicionados de una manera indirecta o directa por el COVID-19, en general nos hemos caído muchas veces, nos hemos sentido derrotados pero también debemos ser conscientes de que lo que no nos mata, nos hace mucho más fuerte.

Recientemente el virus maldito no nos ha permitido disfrutar al 100 por 100 de todas las maravillas que nos ofrece la vida, pero no son cosas materiales (que también) pero siento que me han quitado el amor, el cariño, el contacto…hace meses que no beso a mis padres, después de algunas cuarentenas el reencuentro con ellos era tan frío… tan solitario… tan triste…Me he intentado hacer la fuerte delante de mi familia, conteniendo las lágrimas y aguantando la voz rota para que ellos no se preocupasen.

He pasado unos meses duros, me he sentido muchas veces sola, he sentido que todo lo que me pasaba era subir una cuesta infinita, he estado medicada, me han entrado varios ataques de ansiedad, y he estado muy deprimida. Deje mi trabajo porque me estaba consumiendo por dentro, de la ansiedad engordé varios kilos, me he sentido que mi alma se iba de mi cuerpo. Ha habido veces que he estado ausente, me he evadido, porque la realidad me hacía daño.

Todo esto lo quiero dejar en el pasado, en el año 2021. Me he reforzado un poco, queda mucho camino para volver al cauce, pero sigo yendo por el camino. Quiero agradeceros a todos vosotros el apoyo que he recibido últimamente, esta mini-terapia que he hecho a través de mi blog me ha ayudado a ver las cosas desde una perspectiva más objetiva.

Mis deseos para el año que viene es que todo vuelva a ser como era hace unos años, que todo el mundo pueda dar y recibir el amor y el cariño que se merecen todas las personas. Estamos viendo que mucha gente está pasando muy mala época, hasta puntos críticos, por ello os animo a todos a hacer una cadena de favores, ayudar a la persona que tenemos al lado y que esta sufriendo en silencio o pidiendo ayuda a gritos, para esa persona seréis una salvación, un milagro…

Todos debemos poner nuestro granito de arena para que podamos hacer un mundo mejor. No eres mejor por estar bien, no eres mejor por pasar al lado de una persona que ves sufriendo y no parar…Esto me lleva a varias anécdotas he visto a muchas personas llorando en la calle y no cuesta nada preguntar ¿estás bien?; o he visto un perro en la carretera y he parado el coche para saber y asegurarme de que estaba bien… estos pequeños gestos no cuestan nada y hacen de este mundo, un lugar mejor.

Feliz 2022 a todos, que vuestros deseos se hagan realidad y porque entre todos construyamos un mundo mejor en el que vivir.

Part 18

Mi despertador sonó a las 7:00 am tenía que estar en la estación de autobuses a las 8:00 am porque nos íbamos de excursión.

Para la excursión me decidí por un outfit cómodo, los típicos leggins de Nike, con unas zapatillas adidas originals, una sudadera Rams 23 y un moño en la parte delantera de mi pelo. Quedé con mi vecino Santiago para ir a la estación con él. Íbamos los alumnos de 3º y 4º de la ESO todo hormonas revolucionadas e incluso las mías lo estaban.

Antes de llegar al punto de encuentro vi a César, estaba solo, le convencí a Santiago para que se fuera al punto de encuentro y así quedarme a solas con él. Me agarró del brazo y me llevo a un callejón cerca de su casa que él conocía, cuando por fin estábamos a solas nuestro amor se desató y nos fundimos en un beso, no hacía falta decirnos nada, todo sobraba cuando estábamos juntos, sólo nos necesitamos el uno al otro.

– ejem…. ¿?hola¿?? ¿que coño está pasando? – escuchamos las voces de Gonzalo y Lorena

– Hola!! que tal estáis? pues…. -dije

– Si, nos gustamos y vamos a estar juntos, pero no os lo queríamos decir todavía hasta estar seguros de esto – dijo César intentando protegernos

– Pero tía!!!! como no me has dicho nada?? yo ya sospechaba algo pero no me imaginaba esto… y la conversación de ayer… me lo creí todo … – me dijo Lorena enfadada

– Era verdad, cada vez me gusta más y cada día lo veo más guapo, pero no te podía contar nada… todavía no somos nada – les confensé

El camino hasta el autobús fue una mezcla entre interrogatorio y vaciles constantes hacia nosotros, pero a mi me daba igual estaba muy feliz con el chico de mis sueños. Subí al autobús la última de los cuatro y vi que Lorena y Gonzalo nos ayudaban a estar juntos, estábamos sentados en la parte de detrás para estar juntos los 4 y a mitad camino decidieron Lorena y César intercambiarse los asientos para que estemos cerca los dos.

– Yo no sé como lo haces pero cada día estas más guapa – me susurró al oido

– Eso mismo estaba pensando yo, si es que soy la envidia de todas las nenas – le dije en un tono cómico

Me agarró la mano y con su dedo pulgar me acariciaba la mano suavemente haciendo circulos. No podíamos parar en todo el viaje de mirarnos, darnos mimos y de vez en cuando algún beso en la frente o mejilla. Cuando llegamos ni César ni yo queríamos bajar, nos queríamos quedar solos los dos. Hicimos la visita al mausoleo romano aunque yo sólo tenía ojos para mi gran monumento el cual tampoco podía dejar de mirarme y sonreírme. Parecíamos tontos. Entonces cuando estábamos a punto de ir a comer por libre se acercaron a nosotras Gonzalo y César. Decidimos comer juntos los 4 aunque yo sabía que solo querían cotillear un poco.

– Si me disculpáis tengo que salir un momento ahora vengo – dijo César un tono formal.

Nos quedamos los 3 hablando de los posibles planes que podíamos hacer en esas 5 horas que nos quedaban en la cuidad. Yo quería ir de compras porque necesitaba unas zapatillas nuevas y además iba a aprovechar a comprar una funda para el móvil. Cuando nos íbamos a levantar para irnos de compras al centro comercial llegó César.

– Lorena, Gonzalo… ¿nos podéis dejar solos por favor? Necesito hablar con Martina – sentenció con un tono muy serio

Los dos asintieron con la cabeza y se marcharon del restaurante.

– César ¿que pasa? – le pregunte asustada

– No te acuerdas de lo que dijimos…te tengo una sorpresa – después de un momento de tensión se río a carcajadas.

– Me has asustado joder, que tontito eres de verdad… jajajaja- al final me acabe riendo porque ese chico era mi debilidad

El me cogió por la mano y me llevo cerca de un estadio de fútbol, detrás de este había un precioso parque con sauces llorones, césped recién cortado, bancos recorriendo los senderos y una gran variedad de flores adornandoel paseo, en medio de todo el parque se encontraba un estanque con varias parejas de patos y ocas. Seguimos uno de esos caminos y me llevó hasta un punto alto donde podíamos ver toda la cuidad a nuestros pies, el había traído una manta para tumbarnos en el césped sin mancharnos, dos botellas de coca cola y unas pipas tijuana.

– Cuando venia a la cuidad con mi familia y me solía escapar con mis hermanas a este lugar, nos tumbábamos y mirábamos la cuidad y las nubes, pensé que igual te gustaba este lugar tanto como a mí – Dijo César mientras preparaba nuestra cita.

– Es genial, me encanta este lugar tan verde en medio una cuidad tan grande – contesté

Cuando me senté en la manta me fijé que había una cajita pequeña envuelta al lado de la mochila de César.

– Tengo otra sorpresa para tí, te he comprado un detalle – me dijo

– César, no hacía falta la verdad – le dije mientras desenvolvía el regalo

Lo abrí y vi un precioso collar con una flor, la flor de un narciso. Mis ojos se iluminaban de la emoción no podía imaginar que esto estaba pasando.

– Es un narciso, como me dijiste aquel día es una flor del amor y simboliza los nuevos comienzos, por eso quiero decirte… ¿quieres ser mi novia?- Me preguntó muy nervioso

– César…eres increíble…claro que sí, por supuesto que sí – conteste mientras me abalanzaba sobre él.

Después del episodio más romántico de toda mi vida teníamos que volver al mundo real, pero cuando llegamos al punto de encuentro César me agarró la mano y siguió para adelante mostrando que estábamos juntos delante de todo el mundo. Cuando pasábamos por al lado de la gente cuchicheaba, todos nos miraban y susurraban a nuestras espaldas. Me daba igual lo que pensará la gente yo estaba muy feliz y no quería ocultarlo a nadie.

Subimos al autobús y ya no teníamos que disimular nada… nos sentamos juntos, para mi es como si estuviéramos solos los dos en el bus, observando el paisaje, cogiéndonos de la mano, dándonos algún beso aislado y sobretodo compartiendo los auriculares para escuchar la misma música. Cuando llegamos como siempre el quiso acompañarme a casa, era diferente, ya no teníamos que ocultarlo, derrochábamos amor a cada paso que dábamos.

– César… este día ha sido maravilloso, no sé que decir, es que ni en mis mejores sueños habría podido imaginar algo tan bonito, tal real, tan mágico y tan ideal. Es que sólo te puedo dar las gracias estoy muy muy feliz. – Dije con las mejillas sonrojadas

– ¿Que tú qué? Gracias a ti por aparecer en mi vida no sabía lo que era encontrar a tu alma gemela en tu mejor amiga y tu si que has hecho mis sueños realidad diciéndome que sí, llevaba días e incluso semanas que quería hacerlo pero no sabía si tu estabas en la misma onda que yo, hasta el domingo que cuando nos besamos noté que era el mejor momento de mi vida – me contesto emocionado

Yo sólo pude darle abrazos y besos, no tenía palabras, no quería separarme de él, quería todo con él. Al día siguiente teníamos clase y debíamos irnos a casa para estar preparados.

- Princesa que feliz soy, no puedo dejar de sonreír, mis hermanas sospechan algo... pero como es tarde no han molestado mucho. Mañana quedamos antes de entrar en clase,  en el banco del colegio?? - César
- Sii!! saldré 10 minutos antes para aprovechar el tiempo contigo (L) - Martina
-Buenas noches princpesa!! voy a soñar toda la noche contigo (L) TQ - César
- Buenas noches mi principe, gracias por hacer mis sueños realidad (L) - Martina

FIN DE LA PRIMERA PARTE. QUERÍA CONTINUAR PERO ME GUSTAN LOS FINALES FELICES Y SI SIGO CON LA HISTORÍA NUESTROS PROTAGONISTAS PASARÁN MUCHAS DIFICULTADES PARA MANTENER SU AMOR.

Sensación de amor

Llevo unos días preguntándome como sabes si estas enamorad@ de alguien o simplemente le has cogido cariño y es un amor fraternal y no pasional.

Como ya sabréis y observaréis, no tengo ni idea de psicología o química pero creo que el amor se divide en etapas, cada etapa con cierto grado de implicación, yo en base a mi experiencia he creado esta “tabla”:

  1. “Las mariposillas” cuando empiezas una relación con alguien y sientes esas mariposillas y lo tienes sobreestimado. Empiezas a conocer a la persona.
  2. “La luna de miel “ya conoces con quien estás y decides disfrutar al máximo con esa persona, aun no estás enamorad@ pero tienes sentimientos fuertes.
  3. “La vuelta a la realidad”  es cuando ya estás enamorada pero tienes que enfrentarte a los problemas reales de la relación, aquí es el momento de mantener la chispa activa implicarte de otra manera totalmente distinta a lo que hemos visto anteriormente. Aquí la persona esta enamorad@ ya han pasado bastantes meses desde el principio de la relación.
  4. “El estancamiento” cuando ya conoces a la otra persona y os relajáis, en el aspecto de que los pequeños detalles son de vez en cuando y que llegamos a un punto en el que no se necesitan o creemos que no se necesitan esos pequeños gestos, simplemente convives con una persona que quieres mucho pero la chispa poco a poco se va haciendo menos fuerte.
  5. A. “La resurrección” cuando las dos personas de la relación se dan cuenta de que no encuentran esa chispa y deciden echar leña al fuego no se apague, con pequeñas escapadas, detalles tontos, cenitas románticas, días de pelis…

B. “La muerte anunciada” es cuando los dos saben que no están bien pero deciden continuar, sin cambiar absolutamente nada de nada, puede que sigan juntos porque son amigos con cariño pero al final no serán felices sino se aportan lo que necesita el otro.

Después de estas reflexiones tengo claras dos cosas:

El amor se crea, se mantiene y no se destruye, pero si se crea y no se mantiene muere.

Ahora el concepto amor ha cambiado, es verdad que yo soy una fan absoluta de las redes sociales, pero en muchas ocasiones nos crean realidades que no son aptas para todos los bolsillos o situaciones. Hemos decidido idealizar lo que es una relación perfecta de pareja y hoy en día por el ritmo, el dinero, el tiempo o lo que sea muchas veces no se es capaz de obtener todo lo que deseas en una pareja.

El otro día me desperté con la sensación de que la relación que tengo con mi pareja era simplemente cariño, no había amor, pero conforme fue pasando el día me di cuenta de que lo que yo quería era:

  • Un hombre alto, guapo, de buen corazón, que se familiar, que sea romántico, que sea detallista, que tenga una buena posición económico, que me lleve de viajes, que me saque a cenar todos los sábados, que me regale flores por San Valentín y que me escriba poemas de amor…  

Y así podría seguir un buen rato describiendo a mi hombre ideal, pero reflexionando un poco más me di cuenta de que nos hemos convertido en unos insatisfechos crónicos o al menos yo, pero no sólo yo también me di cuenta de que en muchos campos se piden muchas exigencias cuando ni tu sabes lo que quieres. Hombre si por pedir yo también quiero que Charles Lecrerc venga a buscarme con su Ferrari a mi casa y me lleve a recorrer el mundo, pero tengo que tener los pies en la tierra por mi salud mental.

También tengo que añadir a los “Vende humos” que aunque estés en una relación e intentes mantenerla hay gente que te come la oreja vendiéndote que ell@s son el amor de tu vida pero luego lo único que quieren es meterla en caliente.

Entonces no sé si nos enamoramos de la idea de la persona que quieres que sea o de la persona real. Yo quiero con todo mi corazón a las personas, pero creo que algo ha cambiado dentro de mí. Últimamente estoy muy sensible creo que tengo más carencias de las que realmente tengo, a veces exijo a los de mi alrededor que den el 150% cuando yo no doy ni un 10%.

Estoy trabajando en este aspecto porque creo que es fundamental para que llegue a sentir la felicidad que sentía antes, hago el ejercicio de valorar todas las acciones que la gente hace a mi alrededor para otorgarles el lugar que les corresponde.

Amar a alguien es constancia , es sacrificio, es sinceridad y un punto de magia.

Part 17

Creo que nunca había tenido tantas ganas de llegar al colegio, era el encuentro de dos amantes ocultos a los ojos de los mortales. Cómo no pude dormir mucho, madrugué para darme una buena ducha y mejorar mis aspecto para impresionar a César.

Después de la ducha me dispuse a elegir mi conjunto, hoy no tocaba educación física así que me podía poner un poco más llamativa. Siguiendo un poco mi tónica escogí unos tejanos negros pitillos rotos por la rodilla, una camiseta del grupo de los Rolling Stones con la mítica boca con la lengua, una chaqueta de cuero y unos botines negros con tachuelas. Me recogí el flequillo de mi pelo en un moño y el resto suelto con unas semi-ondas. Me puse rimel para las pestañas y un poco de cacao con brillo. Cogí mi mochila con todos los libros necesarios y me fui al punto de encuentro con mis amigos. Todo el camino lo hice muy nerviosa, con mil ganas de verle pero con la sensación de que no podía mostrar en ningún momento mis verdaderos sentimientos.

Cuando gire la esquina del colegio lo vi sentado en su banco de siempre junto a Gonzalo, estaban los dos acompañados de una pelota de fútbol. César iba con unos pantalones estilo jogger de Nike, una sudadera color amarillo chillón y sus botas nuevas de fútbol. Cuando lo visualicé la sonrisa me delató, intenté disimular pero Lorena se había fijado desde la distancia.

– Martina! que tal el fin de semana?¿cómo fue la competición? oye… y ¿esa sonrisa a que se debe? – me pregunto levantando las cejas como si me analizará.

– Hola Lorena, pues bueno quede segunda nada mal, el fin de semana normalito y no sé de que sonrisa me hablas…- intenté disimular. Sólo falto que César se diera cuenta de que estaba cerca de él para que le pasará lo mismo que a mí. Empezaba el juego y yo no sabía si podría ganar o aguantar.

Subí las escaleras hasta la clase, por detrás mío escuche la voz de César hablando con Gonzalo, en ese momento me giré antes de entrar en mi clase y le guiñe el ojo. El se sonrojó, sonrío y entró en clase. Yo contaba los segundos para llegar a la hora del recreo y poder verle otra vez.

Sonó la sirena que marcaba que tocaba un descanso. Con ganas cogí mi bocadillo y ralenticé mi salida para intentar coincidir con César. Parecía que César pensó lo mismo que yo así que nos encontramos en el descansillo de nuestras clases, estábamos solos, nos miramos, nos entendimos y fuimos al laboratorio de química para tener un momento de intimidad. Entramos en la clase y César cerró la puerta, no encendimos las luces para que no nos viera nadie.

– No puedes venir tan guapa a clase, tengo muchas ganas de darte un beso – me dijo César mientras me acercaba a él poco a poco.

– Lo he hecho a propósito, tengo que llamar tu atención de alguna manera…- le dije antes de darle un beso en los labios. Estuvimos un par de minutos hasta que nos acordamos de dónde estábamos y que podíamos ser descubiertos por cualquiera.

– César me está costando mucho disimular, Lorena ya sospecha porque he entrado en el colegio con sonrisa de tonta…- le dije preocupada

– No te preocupes princesa, vamos a dar un tiempo para vivirlo tu y yo a solas y ya lo gritaremos al mundo entero – me dijo mientras me daba un beso en la mejilla.

– Quiero decirte que me encantas, pero deberíamos irnos al recreo que sino sospecharán nuestros amigos – le dije mientras le daba un beso y abría la puerta del laboratio. Justo en ese momento pasaba por el pasillo María nuestra profesora de inglés. Era una mujer de mediana edad pero muy buena persona. Cuando nos vio se sorprendió pero sin decir nada se marcho mientras sonreía. Al mirarnos al espejo vimos que teníamos los labios rojos de tantos besos.

Decidimos salir al recreo por turnos, nuestros amigos ya sospechaban algo y con anterioridad ya había rumores de nuestra bonita amistad. Yo salí primero justo detrás de la profesora María e instantes después apareció César por la puerta, el corazón me dio un vuelco parecía la primera vez que lo veía pero cada día lo veía más guapo. Me miró de reojo y se fue con su grupo de amigos. Sin querer me sonrojé.

– ¡ Tu escondes algo fijo! ¿Qué pasa con César? – me dijo Lorena con cara de pocos amigos

– Pues lo que te dije que me gusta, es que es muy guapo – le dije para que no descubriera el pastel

– Ay ya te dije que no te encapricharas de él, no se le ha conocido novia nunca el está dedicado a sus pasiones… Martina no quiero que sufras… pon un poco de distancia entre los dos, creo que será lo mejor – Me dijo

– Igual tienes razón, lo pensaré pero es muy difícil – le dije para calmarla

Nos dirigimos a clase a continuar con nuestras clases, cuando abrí mi estuche vi una nota.

"Nos vemos a las 14:35 en la fuente de la plaza, princesa"

Una notita de amor, César cada día me sorprende más, no sabía que me podía gustar más ese chico de ojos azules, pero cada día conquistaba un trocito más de mi corazón. Rápidamente cogí la nota y la guardé en el bolsillo de mi pantalón para que nadie me la pudiera encontrar.

Pasaron las horas y por fin sonó el timbre, por fin me iba a encontrar con él aunque nos tuviéramos que esconder, era nuestro rato para los dos. Llegué a la fuente corriendo pero él ya estaba ahí.

– ¡Pero quien es esa chica tan guapa! – dijo mientras abría los brazos para que me acercará

– ¡Hola bombón! ¿que tal has acabado las clases? jolin es muy difícil verte y no poder darte un beso o un abrazo – le dije mientras me acercaba para darle un beso en los labios.

– No te preocupes pronto no tendremos que disimular nada de nada, ¿estás nerviosa por la excursión de mañana? Espero tenerte cerca en el autobús – me dijo mientras me abrazaba

– Bueno… con ganas aunque no me apetece madrugar hoy tendré que entrenar el doble porque mañana no llegaremos a la hora – comenté mientras me sentaba su lado.

– Sabes… desde hace un tiempo te dejé señales para ver si tu también sentías lo mismo, el día que me dí cuenta de que de verdad me gustabas fue el día que te enseñe mi cueva… ese día note un recorrido por todo mi cuerpo que acabó en mi corazón, ahí fue donde dije César o todo o nada, te dije de repasar inglés conmigo pero para que no pensarán mal mis padres le dije a Gonzalo si se venía. – dijo mientras se levantaba y me ofrecía su mano para levantarme con él

– Yo la verdad que no las pillaba, porque todo lo que sabía de ti era que tus únicas pasiones eran el fútbol y tu familia, que no habías tenido novia nunca y que no te fijabas en nadie… la verdad que cuando empecé a darme cuenta de que me gustabas me asusté pero me gustaban esos detalles para estar juntos, pero era como una de cal y otra de arena… ahh por cierto tu familia es un encanto, sobretodo tu madre es un amor, pero a tus hermanas no sé si les caigo muy bien… – dije mientras me giraba hacia la fuente dándole la espalda a César.

– Jajajaja, es que mis hermanas son muy protectoras, no es que les caigas mal es que no les gusta la idea de que me guste una chica! por cierto Ainhoa es una vieja amiga, no quiero nada con ella ni querré, no me gusta nada su personalidad ni mucho menos está a tu altura en belleza. – me dijo mientras me abrazaba por detrás y me daba un beso en el cuello.

Después de media hora nos dimos cuenta que teníamos que ir a casa, el como siempre me acompaño a casa a pesar de que vivíamos completamente en lados opuestos de la cuidad, me dio un beso de despedida y entré en casa.

Trascurrió el día sin mucha más dilación, como no tenía clases mañana iba más relajada, practique mis lecciones de piano y me quede un poco más en la piscina para entrenar un poco más. Para mi sorpresa cuando acabe mi entrenamiento justo bajaban César y Gonzalo del campo de futbol.

– ¡Hola chicos! ¿vais a casa? – les pregunté

– Hola Pr….Martina! pero ¿tu no acabas una hora antes? que tarde has salido!! – me preguntó César intentando disimular

– Si pero como mañana tenemos la excursión mañana no voy a poder entrenar así que me adelantó faena que el fin de semana que viene tengo competición. – confirme a César

Bajamos los tres andando hasta nuestras casas, César convenció a Gonzalo para que se fuera a casa y así acompañarme a mi hasta la mía.

– Mañana igual nos podemos escapar por la cuidad, a ver si sacamos un momento que quiero enseñarte una cosa a solas – me dijo mientras me daba un beso en la frente.

– Perfecto intentaré escaparme a ver si tenemos suerte y nos sentamos más o menos cerca en el bus, descansa mucho príncipe mañana nos vemos – le besé en los labios y entre en casa.

Me metí en la cama después de una ducha caliente y le mande un mensaje a César.

- Buenas noches guapo! tengo muchas ganas de verte espero poder disimular mañana  jeje - Martina
- Buenas noches princesa! no te imaginas las ganas que tengo yo, tenemos que aguantar en breves ya no tendremos ni podremos disimularlo - César
- Hasta mañana (L) - Martina
- Descansa mucho en unas horas nos vemos (L) - César



Part 16. El primer…

Después de una tarde noche llena de emociones, me acosté soñando despierta. Los sueños siempre me han acompañado por las noches, es una expresión de mi subconsciente en el que vivo realidades distorsionadas por mi mente.

Cuando los primeros rayos de sol entraban por mi ventana, me desperté. Sin necesidad de alarmas y eso era raro en mí un domingo. Era obvio que estaba muy nerviosa por mi encuentro con César, a veces cuando algo iba a pasar en mi vida mi subconsciente me prepara para afrontar esa situación. Como todas las mañanas me dispuse a realizar mi Morning routine una ducha de agua tibia, elección del Outfit (tampoco podía ir muy mona porque me iba con la bicicleta a un lugar que no conocía) así que me puse mi mejor chándal, unos leggins de nike, una chaqueta roja de nike y una camiseta de tirantes cruzada por detrás y mis zapatillas originals de Adidas. Rebusqué para encontrar mi mochila y llevarme todo lo necesario para irme con César.

Baje hasta el garaje para ir a buscar la bicicleta, mi bicicleta tengo que decir que era heredada de mis hermanos, no tenía suspensión pero a mi me servía, no era muy exquisita con esas cosas, me conformaba enseguida. Cuando salí del garaje me encontré a César esperándome. Parecía que nos habíamos puesto de acuerdo en el atuendo porque íbamos los dos con pantalones negros de nike y una sudadera roja. Cuando nos vimos nos echamos a reír los dos.

– Buenos días dormilona!! ¿que tal estás? ¿lista para irnos a un lugar que nunca olvidarás? – me dijo César

– Buenos días señor! ¿bien estoy bien y tu? ¿muy cansado del partido? He tardado porque no sabía que ponerme ya que no sé a donde vamos a ir- le dije mientras me subía a la bicicleta

– No te preocupes, tu sígueme que no está muy lejos. Te prometo que te gustará- me dijo mientras iba delante de mi con la bicicleta.

Recorrimos un camino de tierra que bordeaba el canal. El camino estaba lleno de piedras y tierra, pero era muy llano eso facilitaba el pedaleo. Seguimos unos cuantos minutos y entonces, cuando llegamos a una finca con una valla, César se paró, bajó de la bicicleta, la dejó en el suelo y sacó un manojo de llaves. Abrió la verja y me miró expectante.

– Ya hemos llegado quejica, no estaba tan lejos ¿no? – Me dijo mientras esperaba una reacción positiva de mi parte.

– No no, he de reconocer que no estaba tan lejos, pero tengo una duda, ¿donde estamos? – le pregunté con cara de no entender nada.

– Es una finca que tenía mi abuelo, he venido muchas veces con Gonzalo para desconectar un poco de la realidad, mis padres cuando murió mi abuelo quisieron venderla, pero los nietos nos resistimos porque aquí pasamos mucho tiempo con él. Tengo mis mejores recuerdos de mi infancia en este sitio. Entre toda la familia la hemos ido reformado pero siempre hemos respetado los recuerdos de yayo. Este lugar para mí lo es todo – me dijo mientras se emocionaba al hablar de este tema.

– César, ven aquí – le dije mientras me acercaba a él para darle un abrazo. Ese abrazo me hizo sentir que estaba conectada con él, saltaron chispas y a la vez era un abrazo familiar lleno de sentimiento.

– Este lugar es precioso, se nota nada más entrar todo el amor que desprende – dije mientras observaba todo mi alrededor. Era una finca llena de flores, arboles altos, una piscina decorada con rocas grises que le daban un carácter acogedor y siguiendo un camino de pequeñas piedras blancas estaba una casita de una planta de color blanco y en la entrada de esta se encontraba un pequeño porche, con un banco balancín, una mesa de piedra y varios asientos alrededor de esta.

César cerró la verja y me guío por toda la finca, la zona de huerta, la zona de la piscina, la zona de las flores y la casa. Nos sentamos en el porche y él preparó unos aperitivos con patatas fritas, olivas y coca cola. Justo cuando estaba en el banco balancín alce la cabeza y observe que estaba situada debajo de un arco de flores y hiedra, era el mejor sitio de la finca con mucha diferencia. César se percató de mi asombro.

– Este banco es muy especial, está en el sitio perfecto dónde corre la brisa y puedes oler las flores, y tiene su propia sombra gracias a este arco tan maravilloso, me hace soñar despierta, es uno de los mejores sitios en los que he estado, muchas gracias por enseñármelo. No me pienso mover de aquí – le bromeé mientras cogía unas patatas, en ese momento César cambió la cara.

– Has dicho lo mismo que decía mi abuelo, desde este banco se pueden oler las flores gracias a la brisa, tienes algo señorita Martina, algo especial, diferente a otras chicas…- se cayo para ver mi reacción

– ¿Por qué dices eso? yo no me siento especial soy una chica normal como todas – le pregunté extrañada

– Desde el primer momento que crucé mi mirada con la tuya sabía que no eras una chica más que pasaría por mi vida, desprendías un aura especial, al principio no quería acercarme a ti, te veía peligrosa con mucho poder, pero inevitablemente poco a poco el destino nos fue acercando los caminos, fui conociendo un poco más a esa chica todoterreno que no se achanta ante nada, una persona inocente pero con carácter y ya hacía el final, intenté reprimir todos esos sentimientos que tenía hacia ti y lo conseguí, conseguí adormecerlos pero tú me perseguías en mis sueños, logré ignorar esa sensación y lo conseguí, pero cada vez que te veía era un golpe de realidad. Siempre he pensado que eras de las chicas más guapas que se me han cruzado en mi vida, pero nunca me imaginé que podías ser tan bonita por dentro…- me dijo del tirón mientras temblaba

Estaba en shock, ni en mis mejores pensamientos o sueños habría imaginado esta declaración de intereses.

– César…es lo más bonito que me han dicho en la vida, no sé que decir…bueno sí. Podría decirse que hemos estado en la misma situación porque también he pasado por varias fases, pero tengo que decirte que en mi vida he sentido esto por nadie, tu también eres muy especial para mí y en el fondo sabía perfectamente que tu tenías que ser parte de mi vida, en un primer momento te quise colocar como un buen amigo o apoyo pero con el paso del tiempo me dí cuenta que tu sitio estaba en mi corazón y en mi mente. He tenido muchos momentos de bajón pero han merecido la pena para llegar hasta aquí – le dije con los ojos llenos de emoción

En ese momento el silencio se hizo protagonista de la historia, pero en cuestión de segundos César se levantó de su asiento y se sentó conmigo en el banco, me paso el brazo por detrás de mi espalda, gire la cara hacía él, él me estaba mirando a los ojos y poco a poco me fui acercando a su cara, con el paso de los instantes nuestros labios se fundieron en un beso, nuestro primer beso. Fue el momento más dulce y apasionante que había vivido en mi vida, sus labios eran carnosos, su nariz fría rozaba con la mía, nos acercamos más… con mi brazo derecho le cogí la mano y con la mano izquierda le puse la mano en el pecho, entonces lo noté nuestros corazones iban a mil por hora pero al unisono.un momento dulce, mis labios se fundieron con los suyos, nuestros corazones iban a mil por hora pero al unisono. Mientras nos besábamos notaba su vello rubio en la parte superior de su labio, su boca y la mía encajaban perfectamente, como si fuéramos dos piezas de un puzzle, el puzzle más bonito del mundo.

Cuando nuestras bocas se separaron no pudimos evitar sonreír, parecía que estábamos disfrutando de uno de los mejores momentos de nuestra vida.

– Me encantaría que hubieras conocido a mi abuelo, seguro que le habrías conquistado, el siempre me decía que si me enamoraba que fuera de una buena persona, una persona que me haga reír, que me divierta, que esté un poco loca y sobretodo que sea mi mejor amiga… y creo que puedes cumplir esos requisitos – me dijo mientras se reía

– Tal y como me lo has descrito parecía un hombre de los pies a la cabeza, y lo mejor de todo, un hombre realista y experimentado, me hubiera encantado conocerle, pero tengo una pregunta ¿Tu abuelo nunca te dijo que no se le podía decir loca a una mujer loca? – dije mientras me reía a carcajadas

En un principio se sorprendió pero al verme riéndome se unió a mi, los dos estábamos flotando en una nube. Pasamos las horas hablando de nosotros de nuestras familias, de nuestras aficiones, nuestros gustos… teníamos muchas cosas en común.

– César ¿que vamos a hacer ahora? – le pregunté con inseguridad

– ¿Cómo que qué vamos a hacer? – me pregunto extrañado

– No…quiero decir… ¿que somos? ¿cómo nos vamos a comportar en el colegio?¿se lo decimos a alguien esto? … es que es mi primera vez en todo esto y entiendo que no queramos precipitarnos – le dije un poco asustada por su posible respuesta

– JAJAJAJA que inocente eres madre mía…pues de momento será nuestro secreto ya iremos viendo poco a poco, por cierto no te he preguntado ¿vas a ir a la excursión el viernes? – me pregunto para quitarle hierro al asunto

– Si claro, tengo muchas ganas de ir a ver el mausoleo romano…pero sobretodo tengo ganas de ir de compras por la cuidad – le conteste mientras me acercaba a él por la espalda para abrazarle.

Le besé en la mejilla mientras él ponía música con el móvil, se giro y me agarro de los muslos atrayendo hacía él, yo me mantenía de pie y agache la cabeza para darle un beso en la frente, él estiro la cabeza hacía arriba y nos volvimos a besar, esta vez con más pasión y confianza. La brisa del campo ayudaba a sofocar el calor interno que desprendíamos, esta vez nuestras lenguas se pusieron a jugar entre ellas, creando un baile de amor y sensualidad que recorrió todo mi cuerpo.

Ya se estaba haciendo tarde, nuestros padres reclamaban nuestra presencia en casa, así que muy a nuestro pesar esa cita de ensueño tenía que acabar. Las horas que había pasado con él se me habían pasado como si fueran minutos, las mariposas del amor se habían atrincherado en mi estomago, la sonrisa no se me borraba de la cara y por supuesto mis piernas no reaccionaban de los nervios que había pasado.

De camino a casa seguimos con las vaciladas pero esta vez fueron con mucho amor y cariño. Se comportó como todo un caballero en todo momento, me acompañó hasta la puerta de mi casa dónde me regaló un beso. Nos despedimos y entré en casa.

Cuando salí de la ducha me encontré un mensaje de César en mi móvil

"Gracias por este día, ha sido uno de los más especiales en toda mi vida, sólo puedo dar gracias por conocerte"

El corazón se me puso contento con ese mensaje como ya dije anteriormente no hay nada más bonito en esta vida que amar y ser correspondido. Entonces le contesté

- Gracias a ti me has hecho sentir como si fuera una princesa de un cuento de hadas y tu mi príncipe azul. Ya tenemos otro secreto que ocultar aunque este me será mucho más difícil de disimular. - Martina
- Eres genial no se si te lo he dicho antes, pero es lo que siento, no puedo dormir de las ganas que tengo de verte mañana en el colegio. - César
- Espero que no se nos haga muy duro, oye cuando salgamos de clase quedamos? así se me pasa el mono de tí - Martina
- Claro, te lo iba a decir mañana no quería parecer muy pesado confirmamos mañana ahora a dormir que sino mi empollona favorita no rendirá en clase y me echarán la culpa a mi - César
- Buenas noches guapo! mañana nos vemos! que ganas por favoorrrrr - Martina
- Buenas noches princesa, descansa - César

Era bastante complicado dormir en esa situación, estaba entusiasmada con mi nuevo giro de los acontecimientos. Pero al final caí rendida mientras soñaba despierta.

Part 15.

Después de este encontronazo, siguieron las clases con toda la normalidad, estaba más pensativa de lo normal, y algunos de mis compañeros y amigos se dieron de cuenta de que algo me preocupaba.

Jorge y Martín se acercaron a mi mesa, detrás de ellos Alvaro y Alejo se asomaban.

– Martina, estas bien? me preguntó Jorge mientras me apoyaba su mano sobre mi hombro.

– Si! estoy perfectamente, ¿necesitáis algo?- contesté con curiosidad.

– Tenemos que hacer la exposición final del trimestre de inglés y son grupos de 5 o 6 y queríamos preguntarte si quieres unirte a nosotros. La verdad es que tu ayuda nos beneficiaria a todos. – Dijo Jorge, lo consideraba un chico muy honesto y de fiar.

– Está bien! pero quiero que todos os impliquéis tenemos que esforzarnos todos para sacar buenas notas – les dije mientras juntaba mi mesa con las suyas para preparar el trabajo.

– Oye Martina, que me han dicho que estás con César de 3º, ¿es cierto? – me preguntó Alvaro sin pelos en la lengua.

– No estoy con nadie, estoy conmigo misma, además creo que tiene novia – contesté rotundamente, parecía que todo el mundo había entendido que ese tema no se tocaba delante mio – Venga de que tema vamos a hablar en el trabajo, si adelantamos en clase lo suficiente sólo tendremos que quedar un par de veces más como mucho- contesté para cambiar de tema.

Mientras tanto las chicas habían formado un grupo entre ellas, sabía que Valeria era un chica muy inteligente y me hubiera gustado hacer el trabajo con ella, pero noté que mis compañeros necesitaban un milagrito para aprobar.

– Lorena lo siento por no ponerme con vosotras en el grupo, me lo han pedido los chicos y he visto su desesperación en sus ojos – dije mientras me reía.

– Jolin Martina eres tan buena… con lo mal que se ha portado Alvaro y ahora le estás ayudando, no te preocupes si necesitáis ayuda no tenéis más que pedirlo – me dijo mientras sonreía.

A las 14:30 sonó el timbre para irnos a casa, junto con mi grupo de trabajo, bajamos las escaleras hablando de la organización del trabajo y riéndonos de otros temas. Cuando llegamos a la entrada estaban César y Gonzalo esperando a Lorena para irse a casa, los vi y me despedí de ellos con la mano. Justo en ese momento Alvaro se percató de la situación y me pasó el brazo por detrás de la cabeza y me acercó hacía él, mientras miraba a César con una media sonrisa desafiante. Yo en ese momento con mucha delicadeza le cogí el brazo y se lo aparte de mi cuerpo.

– ¿Qué pasa Martina? mi teoría se confirma estás con César! tendrías que haberle visto la cara! Casi le sale humo de la cabeza!! jajaja, pues tengo que decirte una cosa, tu novio no me cae muy bien la verdad, he jugado con el en muchos partidos y no hemos acabado muy bien- me dijo mientras bajamos para casa.

– Primero muchas gracias Alvaro por tus super consejos, segundo ya te he dicho que no estoy con César y tercero me da igual quien te caiga bien o mal , sólo quiero que te esfuerces para sacar buena nota en este trabajo y ya- dije bastante cabreada.

Por fin llegamos a casa, y como no me fiaba de esa gente decidí hacer un borrador del trabajo de mi parte y de la suya. No me podía arriesgar a sacar malas notas.

Pasaron los días sin novedades, yo seguía distante de César, bueno en realidad distante en general. Para mi sorpresa los chicos habían trabajado duro y teníamos una exposición y un trabajo de buena calidad.

– Estoy bastante impresionada con todos vosotros, no daba un duro por vosotros, lo siento os he juzgado mal – dije arrepentida a todos mis compañeros

Ellos se reían y justo sonó el timbre para irnos al recreo. Bajamos todos ellos vacilando de la situación pero desde el cariño y el respeto mutuo, en ese momento pasó por al lado nuestro César y Gonzalo. César me miró con cara de preocupación, se notaba que no había dormido mucho algo le debía de pasar…en ese mismo momento Alvaro me cogió del brazo porque me estaba hablando y yo sólo podía mirar a César.

– Perdón Alvaro, ¿que pasaba? – le pregunté mientras llegábamos al recreo

– ¿quieres ser mi pareja de baile en clase de gimnasia? – me preguntó

– ¿Baile?¿Cuando? madre mía, pues luego te confirmo…discúlpame voy al baño ahora os alcanzo – dije mientras veía que César se había quedado en la puerta del recreo. Me dirigí hacía la puerta con intenciones de preguntarle si estaba todo bien.

– Hola César que tal estás? estás bien?- le pregunté

– Martina! si si estoy bien y tu como estás? – me preguntó en ese momento parecía que se hubiese alegrado de que le hablará.

– Bueno ahí voy con muchos trabajos y exámenes! pero bien, oye sigue en pie lo de quedar este fin de semana? – le pregunté con intriga

– Por supuesto! pensaba que igual a Alvaro no le parecía bien que quedaramos – me dijo era una doble pregunta lo presentía

– ¿Alvaro? que pasa con él? jajajaja que me tiene que dar permiso de que? es una mosca cojonera de compañero, no es mal chico pero mi relación con el es simplemente profesional como aquel que dice jajajaja – dije mientras me reía

En ese momento se le cambió la cara, parecía que todas las sombras que le acechaban se hubieran esfumado.

– Mañana cuando acabes el partido y yo la competición concretamos hora y lugar si te parece, por cierto tienes email, apuntámelo que me he hecho messenger y así podemos hablar por ahí si tu también tienes – le dije para animarlo un poco más.

No dijo ni una sola palabra pero la sonrisa tardo en desaparecerse. El parecía satisfecho, en realidad estos días separada de él me habían hecho darme cuenta de que lo quería en mi vida, me daba igual como fuera si era mi amigo o era mi primer amor, me era indiferente no quería dejar de pasar tiempo con él.

Cuando salimos de clase parecía que César desafiaba con la mirada a Álvaro en la entrada del colegio, cuando se cruzaron las miradas saltaron chispas entre ellos, Alvaro intentó hacerme la misma jugada pero yo y César fuimos más rápidos.

– Mañana hablamos y concretamos vale? mucha mierda para el partido – le dije mientras me despedía de él

– Perfecto, mañana hablamos mucha suerte para tu competición – me guiñó un ojo y seguimos nuestros caminos por separado.

Al día siguiente tocaba la gran competición, me preparé el gorro, el gorro de repuesto, dos gafas, el bañador, coletero, bebida isotónica y un plátano. Cuando estaba a punto de irme a la concentración con el club recibí un mensaje de texto.

Hoy es un gran día, pero mañana será mejor. Mucha suerte hablamos después 🙂

Era un mensaje de César, desde principios de semana estaba muy raro pero ahora no era momento para rayarse tenía que estar concentrada.

Muchas gracias e igualmente, seguro que mañana será mejor! Vamos hablando y mete muchos goles 🙂

Contesté mientras iba a punto de encuentro con Pedro, era uno de los chicos de mi clase, cuando se juntaba con nuestros compañeros se mimetizaba con ellos, pero cuando estaba solo era una persona encantadora.

Cómo ya dije mi grupo de competición era de los últimos, casi todos mis compañeros del club habían competido. Yo estaba esperando mi turno. Entonces nos llamaron Categoria infantil femenino 200 metros estilos, me tocó la calle número 4 me subí a la plataforma de salida para lanzarme al agua lo más rápido posible y ganar el tiempo necesario en la salida. Toda mi concentración estaba puesta en la respiración, esta es una de las partes fundamentales, tienes que saber controlarla sino te cansas mucho más rápido. Cuando llegué a la meta me dí cuenta de que sólo una chica había pasado antes que yo, es decir, acababa de quedar segunda. Una plata en 200 metros estilos.

Cuando subí al podium con la equitación de mi club, me sentí muy orgullosa, estaba mi padre en las gradas orgulloso y mi madre decidió verme desde abajo. Cuando me pusieron el metal en el cuello y levanté la cabeza para saludar a todo el mundo, lo visualicé.

Ahí estaban mis dos compañeros de viaje, César y Gonzalo. Cuando los vi sonreí como una enana, sólo pensaba en bajar del podium para saludarles y preguntarles que hacían ahí. Cuando baje me acerqué a ellos.

– Chicos!! que ilusión que hacéis aquí? – les pregunté mientras los abrazaba.

– Nada que hemos acabado pronto el partido y hemos visto que aún quedaba campeonato y hemos venido a apoyarte. – Me dijo César

– Me he quedado afónico de tanto gritarte ¿nos has escuchado? – me preguntó Gonzalo

– No os escuchaba pero os sentía a mi lado – le dije a Gonzalo

– Oye, aquí no hay un baño o un bar? – me preguntó

– Si Gonzalo, sigue recto por ese pasillo y a mano derecha lo encontrarás todo – le dije mientras miraba a César

– Buena carrera ojazos! nosotros también hemos ganado, parece que es un día de triunfo para nosotros. Te apetece que te acompañemos a casa? – me preguntó con disimulo

– Claro! les aviso a mis padres y me reúno con vosotros en el bar- dije mientras caminaba hacia el vestuario para cambiarme y hablar con mis padres.

Que ilusión me había hecho ver a César en una de mis competiciones, este chico tenía el mismo sentimiento que yo, nos queríamos en la vida del otro, la manera no la sabíamos todavía pero queríamos ser parte de la historia del otro. Mis padres no me pusieron muchos problemas para irme a casa con mis amigos, así que me adelanté hacía el bar para encontrarme con mis amigos.

Cuando llegué al bar me sorprendí de ver sólo a César, sentado en una mesa, con una chaqueta parte de la equipación de su equipo, unas zapatillas Adidas blancas con lineas rojas, un pantalón negro deportivo, el pelo revuelto y una mochila con el escudo del club.

– Ya estoy lista, perdón por el retraso! y Gonzalo? – Pregunté mientras me sentaba en la mesa.

– Nada, se ha ido con unos amigos a cenar que había quedado – me contestó

– César si quieres ir con ellos yo me puedo ir con mis padres, con Pedro o sola, de verdad que no me importa – le dije.

– Que va! no tengo ninguna gana de irme de cena, además estará tu amigo Alvaro y prefiero que no se me corte la digestión! jajaja supongo que habrás observado que no nos llevamos muy bien – me confesó

– Enserio????- le vacilé- no me había dado cuenta jaja es que Alvaro tiene un carácter un poco especial pero no parece mal chico – le dije

– Bueno que no me apetece hablar de Alvaro, vamos que te acompaño a casa – me dijo mientras me ofrecía su mano para levantarme de la silla de la cafeteria.

Empezamos el camino contándonos el día como si fuéramos una pareja de esas que se cuentan hasta que habían comido, nos reímos, disfrutamos de la compañía del otro, hablábamos sin tapujos eramos nosotros mismos, no había ni trampa ni cartón.

– Oye Martina, tengo que decirte algo…disfruto mucho del tiempo contigo, la verdad es que nunca me había pasado esto con nadie, tienes algo especial, algo que hace que necesite tener la seguridad de que estas bien… sólo quiero decirte que tengo muchas ganas de pasar el día mañana contigo, ¿quedamos por la mañana si quieres y nos podemos quedar a comer ahí?- me preguntó

– César, lo creas o no a mi pasa algo parecido contigo, tienes algo que me conecta a ti, me apetece mucho pasar el día contigo. Me preparó un bocadillo y listo – le dije

– Mañana a las 10:00 te paso a buscar, ¿tienes bicicleta?, porque si la tienes vamos los dos en bici hasta ese sitio que llegaremos antes – me dijo.

– Si, genial pues mañana quedamos a las 10:00 con la bici en el principio de mi calle – le contesté

Ya habíamos llegado a mi casa, era la hora de despedirse. Tímidamente nos acercamos para darnos un abrazo, cuando nos íbamos a separar nuestras frentes se unieron, no queríamos separarnos el uno del otro. La electricidad que recorría mi cuerpo marcaba un sentimiento mucho más fuerte que una simple amistad. La duda era si el sentía lo mismo o simplemente me había convertido en su mejor amiga.

– Descansa princesa! mañana nos vemos – me dijo al oído mientras me besó una mejilla

– Descansa mucho, que ganas de que llegue mañana – le contesté atónita

Cuando llegue a mi habitación podía notar como mi corazón se salia del pecho, era el sentimiento más fuerte que había sentido por una persona, mi cabeza no dejaba de repasar una y otra vez estas dos ultimas horas con César. En ese momento sentía que había estado demasiado fría con él, así que cogí mi móvil y le mande un mensaje:

Me encantan las sorpresas y hoy me habéis hecho muy feliz, pero sobretodo tú, muchas gracias por ser parte de mi vida. Descansa mucho guapo tengo mil ganas de mañana (L)

A lo que el me respondió:

Me alegro mucho escucharlo, yo ya estoy en la cama esperando que pase rápido la noche y que sean ya las 10 de la mañana. Gracias a ti por todo descansa princesa (L)

Me dormí con le móvil en las manos, leyendo ese precioso mensaje y soñando despierta con César.

Continuará

Part 14.

Los pasos cada vez sonaban más fuertes y con más rapidez, no pensaba girarme, es verdad que cuando hieres mi orgullo despiertas al dragón dormido, así que no me apetecía mostrarle a César esa cara tan oculta en mí.

– Martina!! espera!!- escuché mientras se acercaba más a mí. En ese momento me giré, no era César. Gonzalo se estaba quedando sin aliento.

– ¿Que pasa? – conteste de manera muy directa.

– César me ha dicho que te has dejado este libro, me ha pedido que te lo acerque – me contestó para calmarme.

– No me he dejado ningún libro, esto no es mío, igual es de Ainhoa – dije mientras le desafiaba con la mirada.

– ¡Anda! cógelo! no seas tonta, que si me ha pedido César que te lo dé es por algo – me dijo mientras yo cogía el libro a regañadientes.

– Gracias Gonzalo, siento mi comportamiento. Recuerda todo lo que hemos repasado hoy para el examen. – le dije mientras me iba un poco más calmada.

Guardé el libro en mi mochila en cuanto me lo dio. Cualquier día el camino a casa se me hacía corto, pero hoy parecía que el tiempo se había quedado parado. Cuando llegué puse la mesa para disponernos a comer con mis padres, mi padre es un gran cocinero, y los domingos prepara paella que están de muerte. Pero ese domingo se me habían quitado las ganas de comer a parte del almuerzo que nos prepararon los padres de César la decepción me había quitado el apetito.

– Martina! que te pasa? – me preguntó mi madre intrigada.

– Nada mamá, los padres de César el amigo de Lorena nos han preparado un almuerzo y he picado algo. Pero guárdala para mañana – le contesté mientras intentaba esquivar las preguntas de la mesa.

– Tengo que estudiar y preparar dos trabajos, me subo al despacho. Luego bajo y os ayudo con la cena – les dije mientras me subía a mi habitación para ponerme más cómoda.

Cogí mi mochila y dos libros de texto, un cuaderno de Oxford y mis bolígrafos BIC cristal (tengo que reconocer que tengo mis manías y ese material nunca, nunca podían faltar en mi kit de estudio) que tenía en mi escritorio. Con todo eso me desplacé hacía el despacho dónde mi padre ya me había encendido el ordenador. Ordené todo para hacer los trabajos de manera ordenada y sin distracciones, pero fue entonces cuando abrí la mochila y encontré ese libro.

Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Lo observe detenidamente, me dí cuenta de que era una edición antigua cuando lo abrí se cayó un papel al suelo.

Muchas gracias por la clase, te debo una muy grande! Ya te enseñaré otros de mis lugares secretos y favoritos.

César

Ni siquiera le quise dar importancia. Estaba decepcionada o enfadada no sabía muy bien sólo quería estudiar para olvidarme de todo el día. Pero me despertó la curiosidad ese libro, fue entonces cuando vi que había una punta de una de las páginas.

RIMA XIV

Te vi un punto y, flotando ante mis ojos,
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

A donde quiera que la vista clavo,
torno a ver las pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir;
cuando duermo los siento que se ciernen,
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran, no lo sé.

Era el poema de amor más bonito que había tenido la oportunidad de leer, al ver que el libro tenía ya sus años pensé que era de alguna de sus hermanas o incluso de sus padres y no le quise dar más importancia, porque lo poco que me había demostrado era que me tenía mucho cariño pero no sentía lo mismo que yo. Por ello seguí estudiando y trabajando para evadirme de todo.

Al día siguiente mi animo no es que fuera el mejor, pero cogí los libros y los apuntes y me dirigí hacía clase. Durante el camino casi no articule palabra con mis amigos del barrio, ellos notaban algo raro pero como me conocían no me preguntaron nada, sabían que era una bomba de relojería podía llorar o gritar…cualquier cosa era posible.

Cuando estábamos llegando vi a Gonzalo y César sentados en un banco cerca del colegio, estaban con su pelota de fútbol hablando. Yo pase por el lado salude con la mano y me metí en la clase a repasar los apuntes para el examen de biología. El examen me fue bien aparentemente, es verdad que tenía una capacidad asombrosa para desconectar del mundo real e irme a mi mundo para concentrarme en momentos de estrés, esto todo lo había aprendido en mis competiciones, da igual como esté mi vida, tengo un objetivo y tengo que cumplirlo.

Sonó el timbre del recreo, en ese momento mi corazón iba a mil, me iba a encontrar con César y no me apetecía hablar con él de momento hasta que me recuperará. Cuando cruce el umbral de la puerta de mi clase ahí estaban Zipi y Zape en la puerta de su clase, de pie hablando de sus cosas. Tenía que mantener el tipo.

– !Hola! ¿que tal os ha ido el examen?- pregunté para que no sospecharán de mi comportamiento.

– !Joder Martina! por favor danos más clases tu! es la primera vez que entiendo un examen de inglés- en ese momento Gonzalo me abrazó, mi cara de sorpresa no tenía precio.

– De nada Gonzalo, me alegro mucho que lo hayas entendido jaja – Le dije mientras me reía.

– ¿Que tal tu examen?- me preguntó César

– Creo que bien, pero vamos no era muy complicado así que no tiene mucho merito. Te tengo que devolver tu libro. Mañana te lo traigo.- le dije mientras iba hacia el patio.

– Me alegro, oye se que esta semana la tienes completa, yo el sábado también tengo partido fuera, pero si quieres el domingo quedamos, me devuelves el libro y te enseño lo que te prometí en la nota- me dijo mientras me perseguía por los pasillos.

– Bueno ya te diré, la semana que viene tengo examen de matemáticas, pero si voy bien no te digo que no. Está muy lejos ese sitio? – le pregunté mientras abría la puerta del recreo.

– No, no te preocupes de verdad, que no está muy lejos a media hora como mucho de aquí- dijo mientras me insistía con la mirada para que lo aceptará.

– Está bien, quedamos el domingo, espero que no esté muy cansada después de la competición, que es el sábado por la tarde aquí, y seguramente me tocará de las últimas, porque mi categoría siempre suele ser a ultima hora – dije con una sonrisa.

Con ese acuerdo nos separamos para ir con nuestros respectivos grupos de amigos, aunque debo decir que mientras caminaba alejándome de él noté como los dos teníamos ganas de estar juntos. Continuará.

Part 13.

Mi cabeza no podía parar de dar vueltas al día, me sentía como si estuviera montada en una montaña rusa emocional. Por un lado César durante la primera parte del día me había conquistado e incluso robado el corazón, después me confundió con ese comportamiento tan frío, en la vuelta a casa me había roto todas las posibles ilusiones que tenía y ya para finalizar por la noche me escribe para pedirme favores… no entendía nada. Después de 3 horas comiendo techo me dormí.

A las 9:00 sonó la alarma que tenía programada, odiaba despertarme un domingo antes de que mi cuerpo lo pidiera, pero hoy era diferente, estaba nerviosa y dormida. Me metí en la ducha para despejarme, me puse unos pitillos negros con una camiseta y una chaqueta vaquera, baje a la cocina y me preparé el café mientras mis padres me miraban con curiosidad.

– Martina ¿que tal has dormido? ¿a donde vas tan pronto? – preguntó mi padre mientras levantaba la taza de café.

– He quedado con unos compañeros y Lorena porque esta semana tenemos examen de inglés y me han pedido si les podía ayudar. Les he comentado mi horario de la semana y como ya sabéis sino no podría repasar con ellos…- sí, estaba mintiendo un poco, pero mis padres son bastantes desconfiados.

– Vale, pero recuerda que no debes descuidar tus estudios por ayudar a otros. Recuerdas el trato ¿no? tu cumples tu parte y nosotros cumplimos la nuestra- me dijo mi padre con el semblante serio.

– Siiiii ya lo se papá! sino saco buenas notas adiós al ordenador, excursiones, viajes etc… no te preocupes todo está controlado. Bueno que llego tarde, si necesitáis algo me llamáis al teléfono. A las dos vendré a comer. Os quiero – dije mientras recogía la mochila con todos los apuntes y me iba por la puerta.

Salí de casa y entonces mientras iba caminando por la calle, vi su sombra, una sombra perfecta y muy conocida para mi. Ese pelo revuelto, esos gemelos marcados, ese cuerpo esbelto…y lo por fin esa sombra se convirtió en él, ese chicos de ojos azules, pelo dorado y sonrisa de niño malo. Si, era mi perdición, podía decirlo y sentirlo con seguridad, me estaba enamorando.

– !Buenos días teacher! Madre mía que cara de dormida sacas. Oye mil gracias por la ayuda, quiero ir a la excursión y sino apruebo mis padres no me dejarán ir. – Dijo mientras se acercaba a mí.

!Good mornig guy! Buah es que odio madrugar los domingos, pero bueno tengo que quemar KARMA, además me vendrá bien repasar para mi examen también. Oye ¿tu familia sabe que voy a tu casa a estudiar inglés?

– Si claro, por supuesto! yo no les miento, más que nada porque te van a ver entrar…y además he pensado en todo, he llamado a Gonzalo, espero que no te importe, que también va un poco pillado con el examen para que mis padres no piensen mal de nuestra amistad.

Good idea my friend! No, no me importa tranquilo como ya te he dicho cuanto más Karma queme mejor!- Conteste mientras me reía.

En ese trayecto hasta su casa estuvimos hablando un poco del temario que les entraba para el examen. Entre el temario se encontraban los tiempos verbales del presente perfecto simple, los tiempos futuros y los condicionales tipo 1 y tipo 2. Es verdad que esto lo había dado en clase por encima pero me estaba preparando el First Certificate in English (El First) y por suerte para mis geniales padawans esto era parte del temario que tenía que prepararme.

Entré en su casa, nada más cruzar el umbral de la puerta me desbordó un sentimiento de calidez, de hogar. Tenía una decoración estilo mediterráneo en el patio delantero de su casa, el jardín estaba muy bien cuidado y empezaban a florecer las flores que tenía plantadas en las macetas. Entonces llegamos a la puerta principal, una puerta de gran tamaño, de madera de roble con detalles en hierro forjado y trabajado de manera artesanal. Cuando entramos en la casa me deslumbré al ver un gran recibidor, con una altura considerable y los rayos de sol se colaban por los tragaluces de la parte superior. Daba una sensación tan acogedora que hasta que apareció la familia de César me sentía muy relajada.

Fue en ese momento cuando de repente apreció la madre de César, era una mujer muy bella, parecía muy cariñosa y se veía un tanto emocionada, detrás de ella se asomó un señor con una sonrisa de oreja a oreja y con los brazos abiertos se dirigió hacia nosotros.

– Buenos días chicos, que tal estáis? Gonzalo cuanto tiempo desde ayer por la noche que no te veía- bromeó el padre de César, en ese momento nos echamos a reír todos los presentes, a pesar de que notará todos los ojos puestos en mi persona.

– Hola tu debes de ser Martina, César nos ha contado muchas cosas de ti teníamos muchas ganas de conocerte y quería darte de las gracias por ayudar a Pin y Pon con inglés a ver si a ti te hacen más caso – me dijo su madre mientras me acercaba a ella para darme un gran abrazo.

– Encantada de conocerles, es un placer, si me permiten tienen una casa con mucha personalidad y muy acogedora.- Dije con la voz temblorosa.

Sus padres no paraban de mirarnos mientras subíamos a la habitación de César. Cuando llegamos al primer piso dos chicas más mayores que nosotros nos estaban esperando en lo que parecía el descansillo de las habitaciones.

– Hola!! tu debes de ser la profesora personal de estos dos ¿no? – me dijo una de sus hermanas mientras se acercaba para darme dos besos.

– Hola encantada soy Martina, no, no soy su profesora les vengo a echar un cable para que aprueben el examen que tienen esta semana.

– ¡Que bien! ya era hora de conocerte, teníamos ganas de ponerle cara a la nueva chica de la vida de mi hermano- me dijo Laura con un poco de equina.

– ¿Vosotras dos no tenéis nada mejor que hacer?- comento César algo molesto.

– Hermanito que si necesitabas ayuda con el inglés nos lo podías a ver comentado que nosotras te ayudábamos encantadas.- Dijo Laura mientras me miraba de arriba a abajo.

– Si claro, como sois las dos dos estudiantes ejemplares seguro que sabeís mucho- respondió César ya un poco más enfadado mientras cerraba la puerta de su habitación.

Entramos en su habitación, era un espacio mu grande, tenía una cama bastante grande, toda ella estaba decorada con pósters de fútbol, trofeos de varias modalidades y fotos de familiares y amigos. Justo debajo del ventanal se encontraba un gran escritorio, lleno de libros, apuntes y un ordenador. César se levantó a coger dos sillas para Gonzalo y para mí.

– ¿Nerviosa no? que cara tienes madre mía jajajajaja – me dijo Gonzalo mientras se reía a carcajada limpia.

Le dí un golpecito en el brazo – Calla hombre! nunca es fácil conocer a los padres de un amigo y más si se piensan que es mi novio… – Contesté mientras César se acercaba.

– ¿Qué habláis?- nos asustó César desde la puerta.

– Nada, que Martina acaba de pasar uno de los peores ratos de su vida, esto de conocer a la familia política es complicado- dijo mientras seguía con sus vaciles.

– Claro… debió de ser muy difícil para tí impresionarles ¿no? que hiciste un curso de interpretación para que te aceptarán como una persona normal ¿no? – Gonzalo cortó la risa de golpe y se le cambió la cara no esperaba que yo le pudiese contestar y vacilar. César en cambio esbozó una sonrisa de satisfacción y orgullo. Gonzalo se fue un momento al baño antes de empezar la clase.

– Esto… Martina… lo siento mucho, mi familia es un poco peculiar y además siendo el pequeño todos los ojos están puestos en mi – dijo mientras bajaba la cabeza como medio avergonzado.

– Ey! no te rayes, te entiendo perfectamente, con mis hermanos me llevo bastante edad y soy también la pequeña, sé como te sientes – dije mientras sacaba los apuntes de la mochila.

César lo pilló todo al vuelo parecía que no necesitaba ayuda, en cambio a nuestro querido Gonzalo le estaba costando un poco más, pero al final entre César y yo logramos que comprendiera lo más básico para salvar el examen. Cuando estábamos haciendo unos ejercicios de repaso entró en la habitación María la hermana mayor de César.

– Hola que tal lo lleváis? papá esta preparando un almuerzo y me pregunta si queréis bajar. – pregunto con mucha delicadeza.

– Buah que hambre!- comentó Gonzalo

– Anda déjate de comer! tenemos que acabar estos ejercicios, cuando acabemos bajamos ¿te parece? – Cortó César a Gonzalo y María.

Ella se fue de la habitación y empecé a respirar otra vez, me había sentido por un momento en el ojo del huracán o peor aún como en un juicio todo lo que diga será contrastado y utilizado en mi contra.

César parecía que estaba retrasando el encuentro con su familia, no sabía si tenía vergüenza de ellos o de mí, pero algo le pasaba. Desde el piso de abajo llegaba un olor a calamares, sardinas y croquetas, fue en aquel momento cuando un sonido procedente del estomago de Gonzalo rompió el silencio y nos provocó las carcajadas.

Estaba muy nerviosa, esas escaleras de piedra se me hicieron eternas, no sabía de que manera me había descrito César a sus padres y hermanas, el había mostrado algún sentimiento amoroso hacía mi? o simplemente me había descrito como lo que eramos un proyecto de amigos?

Llegamos a una estancia llena de luz, era el comedor, su luminosidad procedía de un gran ventanal que daba acceso directo al patio delantero de la casa, era una decoración más bien rústica, una gran mesa de madera con sus sillas a juego, un mini-bar con dos taburetes, unos cuadros con paisajes emblemáticos y una preciosa chimenea que le daba ese toque acogedor que tenía toda la casa. Gonzalo se abalanzó directamente sobre la comida.

– Gonzalo, voy a llamar a tu madre para preguntarle si te dan de comer en casa!- dijo el padre de César con un tono humorístico. Gonzalo por su parte ya tenía la boca llena de comida y casi se atraganta al reírse cuando escucho ese comentario.

– Martina, coge lo que quieras cielo. ¿Que tal van estos chicos? ¿Crees que aprobarán? – me pregunto su madre con un tono muy dulce y cercano a mí.

– Muchas gracias, tiene todo una pinta de muerte, pues creo que César no sólo aprobará, sacará una nota bastante decente y Gonzalo si se acuerda de todo lo que hemos repasado hoy aprobará – dije mientras me cogía una coca cola de la mesa. César estaba muy callado, como observando todo lo que pasa pero sin alejarse de mí.

– Mamá basta de sacar comida, que vamos a tener que llevar a Gonzalo al hospital por una indigestión, a que se debe este banquete? – pregunto César con tono de sospecha.

Mientras tanto las hermanas de César estaban presentes pero no se involucraban en la conversación, estaban de meras espectadoras de la función. María se acercó a mí para hacerme unas cuantas preguntas.

– Oye Martina, nunca te he visto por aquí! de dónde eres? – me preguntó con un tono muy amable.

– Si soy de aquí, lo que pasa que estoy dedicada a la natación, el piano y mis estudios, poco salgo excepto con mis amigos de la infancia, pero salimos por el barrio no nos movemos mucho. – Contesté con mucha seguridad.

Mientras estaba observando a Laura quién en un momento dado cogió el teléfono móvil de César y se lo acercó.

– Toma te esta escribiendo Ainhoa, vas a quedar con ella más veces? es una chica muy simpática la verdad me cayó bien el otro día que vino a casa. Tú la conoces Martina? – me preguntó directamente mientras César me miraba con una cara asustadiza, de miedo a mi reacción o respuesta.

– No, no tengo el placer de conocerla, pero la verdad que si tan maja es me encantaría conocerla, seguro que podemos llegar a ser todos amigos.- Contesté mientras se me llevaban los demonios por dentro.

– Es una seguidora de nuestro equipo, quedamos de vez en cuando y no te preocupes Laura si quieres le llamo para que venga a pasar el día contigo- le contestó César de manera tajante a su hermana, parecía que ese comentario no le había gustado nada de parte de su hermana.

Después de ese tenso momento vivido entre hermanos, continuamos una conversación normal entre todos, estuvimos conociendo un poco más de la vida de César aunque yo lo único que quería era irme a mi casa porque definitivamente mis esperanzas de que César sintiera algo por mi, se habían esfumado de golpe. Durante ese rato que estuvimos reunidos todos notaba la mirada penetrante de César como analizando todo lo que hacía y decía. Yo sé comportarme y fingir que no pasa nada durante un periodo de tiempo, tenía que irme a mi casa o me derrumbaría delante de todo el mundo. Intenté por todos los medios que mi mirada no se cruzará con la de él, le esquivaba e incluso hubo momentos en los que disimuladamente le ignoraba. Creo que el se dio cuenta de que mi buen rollo se había esfumado por aquel ventanal.

– Bueno muchas gracias por todo, pero debo irme, mis padres me estarán esperando para comer. Ha sido un placer conoceros, sois encantadores- dije mientras me levantaba para ir a por mis cosas.

– Te acompaño – reaccionó César de inmediato.

– Nada no te preocupes, tu cuida de Gonzalo y mucha suerte para el examen- contesté mientras agarre la manecilla de la puerta para abrirla y empezar mi camino a casa. Cerré ese portón y me gire para despedirme de todos por el ventanal del comedor.

Recorriendo la calle de vuelta a casa noté un nudo en el estomago, y justo ahí fue cuando comencé a llorar. Estaba enamorada de alguien que no sentía lo mismo que yo. Como bien dicen en la película Moulain Rouge «lo más bonito que te puede pasar en la vida es amar y ser correspondido» pues bien, nada de eso estaba pasando en ese momento.

Cuando estaba a punto de llegar al final de la calle escuché unos pasos corriendo hacia mi dirección. » No creo que sea César» pensé para mis adentros. Continuará.