Después de este encontronazo, siguieron las clases con toda la normalidad, estaba más pensativa de lo normal, y algunos de mis compañeros y amigos se dieron de cuenta de que algo me preocupaba.
Jorge y Martín se acercaron a mi mesa, detrás de ellos Alvaro y Alejo se asomaban.
– Martina, estas bien? me preguntó Jorge mientras me apoyaba su mano sobre mi hombro.
– Si! estoy perfectamente, ¿necesitáis algo?- contesté con curiosidad.
– Tenemos que hacer la exposición final del trimestre de inglés y son grupos de 5 o 6 y queríamos preguntarte si quieres unirte a nosotros. La verdad es que tu ayuda nos beneficiaria a todos. – Dijo Jorge, lo consideraba un chico muy honesto y de fiar.
– Está bien! pero quiero que todos os impliquéis tenemos que esforzarnos todos para sacar buenas notas – les dije mientras juntaba mi mesa con las suyas para preparar el trabajo.
– Oye Martina, que me han dicho que estás con César de 3º, ¿es cierto? – me preguntó Alvaro sin pelos en la lengua.
– No estoy con nadie, estoy conmigo misma, además creo que tiene novia – contesté rotundamente, parecía que todo el mundo había entendido que ese tema no se tocaba delante mio – Venga de que tema vamos a hablar en el trabajo, si adelantamos en clase lo suficiente sólo tendremos que quedar un par de veces más como mucho- contesté para cambiar de tema.
Mientras tanto las chicas habían formado un grupo entre ellas, sabía que Valeria era un chica muy inteligente y me hubiera gustado hacer el trabajo con ella, pero noté que mis compañeros necesitaban un milagrito para aprobar.
– Lorena lo siento por no ponerme con vosotras en el grupo, me lo han pedido los chicos y he visto su desesperación en sus ojos – dije mientras me reía.
– Jolin Martina eres tan buena… con lo mal que se ha portado Alvaro y ahora le estás ayudando, no te preocupes si necesitáis ayuda no tenéis más que pedirlo – me dijo mientras sonreía.
A las 14:30 sonó el timbre para irnos a casa, junto con mi grupo de trabajo, bajamos las escaleras hablando de la organización del trabajo y riéndonos de otros temas. Cuando llegamos a la entrada estaban César y Gonzalo esperando a Lorena para irse a casa, los vi y me despedí de ellos con la mano. Justo en ese momento Alvaro se percató de la situación y me pasó el brazo por detrás de la cabeza y me acercó hacía él, mientras miraba a César con una media sonrisa desafiante. Yo en ese momento con mucha delicadeza le cogí el brazo y se lo aparte de mi cuerpo.
– ¿Qué pasa Martina? mi teoría se confirma estás con César! tendrías que haberle visto la cara! Casi le sale humo de la cabeza!! jajaja, pues tengo que decirte una cosa, tu novio no me cae muy bien la verdad, he jugado con el en muchos partidos y no hemos acabado muy bien- me dijo mientras bajamos para casa.
– Primero muchas gracias Alvaro por tus super consejos, segundo ya te he dicho que no estoy con César y tercero me da igual quien te caiga bien o mal , sólo quiero que te esfuerces para sacar buena nota en este trabajo y ya- dije bastante cabreada.
Por fin llegamos a casa, y como no me fiaba de esa gente decidí hacer un borrador del trabajo de mi parte y de la suya. No me podía arriesgar a sacar malas notas.
Pasaron los días sin novedades, yo seguía distante de César, bueno en realidad distante en general. Para mi sorpresa los chicos habían trabajado duro y teníamos una exposición y un trabajo de buena calidad.
– Estoy bastante impresionada con todos vosotros, no daba un duro por vosotros, lo siento os he juzgado mal – dije arrepentida a todos mis compañeros
Ellos se reían y justo sonó el timbre para irnos al recreo. Bajamos todos ellos vacilando de la situación pero desde el cariño y el respeto mutuo, en ese momento pasó por al lado nuestro César y Gonzalo. César me miró con cara de preocupación, se notaba que no había dormido mucho algo le debía de pasar…en ese mismo momento Alvaro me cogió del brazo porque me estaba hablando y yo sólo podía mirar a César.
– Perdón Alvaro, ¿que pasaba? – le pregunté mientras llegábamos al recreo
– ¿quieres ser mi pareja de baile en clase de gimnasia? – me preguntó
– ¿Baile?¿Cuando? madre mía, pues luego te confirmo…discúlpame voy al baño ahora os alcanzo – dije mientras veía que César se había quedado en la puerta del recreo. Me dirigí hacía la puerta con intenciones de preguntarle si estaba todo bien.
– Hola César que tal estás? estás bien?- le pregunté
– Martina! si si estoy bien y tu como estás? – me preguntó en ese momento parecía que se hubiese alegrado de que le hablará.
– Bueno ahí voy con muchos trabajos y exámenes! pero bien, oye sigue en pie lo de quedar este fin de semana? – le pregunté con intriga
– Por supuesto! pensaba que igual a Alvaro no le parecía bien que quedaramos – me dijo era una doble pregunta lo presentía
– ¿Alvaro? que pasa con él? jajajaja que me tiene que dar permiso de que? es una mosca cojonera de compañero, no es mal chico pero mi relación con el es simplemente profesional como aquel que dice jajajaja – dije mientras me reía
En ese momento se le cambió la cara, parecía que todas las sombras que le acechaban se hubieran esfumado.
– Mañana cuando acabes el partido y yo la competición concretamos hora y lugar si te parece, por cierto tienes email, apuntámelo que me he hecho messenger y así podemos hablar por ahí si tu también tienes – le dije para animarlo un poco más.
No dijo ni una sola palabra pero la sonrisa tardo en desaparecerse. El parecía satisfecho, en realidad estos días separada de él me habían hecho darme cuenta de que lo quería en mi vida, me daba igual como fuera si era mi amigo o era mi primer amor, me era indiferente no quería dejar de pasar tiempo con él.
Cuando salimos de clase parecía que César desafiaba con la mirada a Álvaro en la entrada del colegio, cuando se cruzaron las miradas saltaron chispas entre ellos, Alvaro intentó hacerme la misma jugada pero yo y César fuimos más rápidos.
– Mañana hablamos y concretamos vale? mucha mierda para el partido – le dije mientras me despedía de él
– Perfecto, mañana hablamos mucha suerte para tu competición – me guiñó un ojo y seguimos nuestros caminos por separado.
Al día siguiente tocaba la gran competición, me preparé el gorro, el gorro de repuesto, dos gafas, el bañador, coletero, bebida isotónica y un plátano. Cuando estaba a punto de irme a la concentración con el club recibí un mensaje de texto.
Hoy es un gran día, pero mañana será mejor. Mucha suerte hablamos después 🙂
Era un mensaje de César, desde principios de semana estaba muy raro pero ahora no era momento para rayarse tenía que estar concentrada.
Muchas gracias e igualmente, seguro que mañana será mejor! Vamos hablando y mete muchos goles 🙂
Contesté mientras iba a punto de encuentro con Pedro, era uno de los chicos de mi clase, cuando se juntaba con nuestros compañeros se mimetizaba con ellos, pero cuando estaba solo era una persona encantadora.
Cómo ya dije mi grupo de competición era de los últimos, casi todos mis compañeros del club habían competido. Yo estaba esperando mi turno. Entonces nos llamaron Categoria infantil femenino 200 metros estilos, me tocó la calle número 4 me subí a la plataforma de salida para lanzarme al agua lo más rápido posible y ganar el tiempo necesario en la salida. Toda mi concentración estaba puesta en la respiración, esta es una de las partes fundamentales, tienes que saber controlarla sino te cansas mucho más rápido. Cuando llegué a la meta me dí cuenta de que sólo una chica había pasado antes que yo, es decir, acababa de quedar segunda. Una plata en 200 metros estilos.
Cuando subí al podium con la equitación de mi club, me sentí muy orgullosa, estaba mi padre en las gradas orgulloso y mi madre decidió verme desde abajo. Cuando me pusieron el metal en el cuello y levanté la cabeza para saludar a todo el mundo, lo visualicé.
Ahí estaban mis dos compañeros de viaje, César y Gonzalo. Cuando los vi sonreí como una enana, sólo pensaba en bajar del podium para saludarles y preguntarles que hacían ahí. Cuando baje me acerqué a ellos.
– Chicos!! que ilusión que hacéis aquí? – les pregunté mientras los abrazaba.
– Nada que hemos acabado pronto el partido y hemos visto que aún quedaba campeonato y hemos venido a apoyarte. – Me dijo César
– Me he quedado afónico de tanto gritarte ¿nos has escuchado? – me preguntó Gonzalo
– No os escuchaba pero os sentía a mi lado – le dije a Gonzalo
– Oye, aquí no hay un baño o un bar? – me preguntó
– Si Gonzalo, sigue recto por ese pasillo y a mano derecha lo encontrarás todo – le dije mientras miraba a César
– Buena carrera ojazos! nosotros también hemos ganado, parece que es un día de triunfo para nosotros. Te apetece que te acompañemos a casa? – me preguntó con disimulo
– Claro! les aviso a mis padres y me reúno con vosotros en el bar- dije mientras caminaba hacia el vestuario para cambiarme y hablar con mis padres.
Que ilusión me había hecho ver a César en una de mis competiciones, este chico tenía el mismo sentimiento que yo, nos queríamos en la vida del otro, la manera no la sabíamos todavía pero queríamos ser parte de la historia del otro. Mis padres no me pusieron muchos problemas para irme a casa con mis amigos, así que me adelanté hacía el bar para encontrarme con mis amigos.
Cuando llegué al bar me sorprendí de ver sólo a César, sentado en una mesa, con una chaqueta parte de la equipación de su equipo, unas zapatillas Adidas blancas con lineas rojas, un pantalón negro deportivo, el pelo revuelto y una mochila con el escudo del club.
– Ya estoy lista, perdón por el retraso! y Gonzalo? – Pregunté mientras me sentaba en la mesa.
– Nada, se ha ido con unos amigos a cenar que había quedado – me contestó
– César si quieres ir con ellos yo me puedo ir con mis padres, con Pedro o sola, de verdad que no me importa – le dije.
– Que va! no tengo ninguna gana de irme de cena, además estará tu amigo Alvaro y prefiero que no se me corte la digestión! jajaja supongo que habrás observado que no nos llevamos muy bien – me confesó
– Enserio????- le vacilé- no me había dado cuenta jaja es que Alvaro tiene un carácter un poco especial pero no parece mal chico – le dije
– Bueno que no me apetece hablar de Alvaro, vamos que te acompaño a casa – me dijo mientras me ofrecía su mano para levantarme de la silla de la cafeteria.
Empezamos el camino contándonos el día como si fuéramos una pareja de esas que se cuentan hasta que habían comido, nos reímos, disfrutamos de la compañía del otro, hablábamos sin tapujos eramos nosotros mismos, no había ni trampa ni cartón.
– Oye Martina, tengo que decirte algo…disfruto mucho del tiempo contigo, la verdad es que nunca me había pasado esto con nadie, tienes algo especial, algo que hace que necesite tener la seguridad de que estas bien… sólo quiero decirte que tengo muchas ganas de pasar el día mañana contigo, ¿quedamos por la mañana si quieres y nos podemos quedar a comer ahí?- me preguntó
– César, lo creas o no a mi pasa algo parecido contigo, tienes algo que me conecta a ti, me apetece mucho pasar el día contigo. Me preparó un bocadillo y listo – le dije
– Mañana a las 10:00 te paso a buscar, ¿tienes bicicleta?, porque si la tienes vamos los dos en bici hasta ese sitio que llegaremos antes – me dijo.
– Si, genial pues mañana quedamos a las 10:00 con la bici en el principio de mi calle – le contesté
Ya habíamos llegado a mi casa, era la hora de despedirse. Tímidamente nos acercamos para darnos un abrazo, cuando nos íbamos a separar nuestras frentes se unieron, no queríamos separarnos el uno del otro. La electricidad que recorría mi cuerpo marcaba un sentimiento mucho más fuerte que una simple amistad. La duda era si el sentía lo mismo o simplemente me había convertido en su mejor amiga.
– Descansa princesa! mañana nos vemos – me dijo al oído mientras me besó una mejilla
– Descansa mucho, que ganas de que llegue mañana – le contesté atónita
Cuando llegue a mi habitación podía notar como mi corazón se salia del pecho, era el sentimiento más fuerte que había sentido por una persona, mi cabeza no dejaba de repasar una y otra vez estas dos ultimas horas con César. En ese momento sentía que había estado demasiado fría con él, así que cogí mi móvil y le mande un mensaje:
Me encantan las sorpresas y hoy me habéis hecho muy feliz, pero sobretodo tú, muchas gracias por ser parte de mi vida. Descansa mucho guapo tengo mil ganas de mañana (L)
A lo que el me respondió:
Me alegro mucho escucharlo, yo ya estoy en la cama esperando que pase rápido la noche y que sean ya las 10 de la mañana. Gracias a ti por todo descansa princesa (L)
Me dormí con le móvil en las manos, leyendo ese precioso mensaje y soñando despierta con César.
Continuará